Ciudadano Kane, la batalla entre Welles y Hearst

Esta es la historia de dos hombres, Orson Welles y William Randolph Hearst, y de una batalla mano a mano por la publicación de uno de los mitos del cine, Ciudadano Kane. Una película que se vio rodeada de polémica dentro y fuera de la misma.


Todo comienza con la llegada de Welles, el niño prodigio, a la CBS, desde allí llevó el pánico a las calles de New Jersey, donde estaba teniendo lugar los hechos de su, ya famosa, narración de La guerra de los mundos de H.G. Wells. Con este simpático suceso llegamos a su siguiente paso, la contratación de Orson por parte de la RKO. Aquí surgirá su ópera prima, y para muchos la gran obra maestra, Ciudadano Kane.


Con una conversación sobre el torero Manolete y dos puntos de vista distintos sobre el maltrato animal, Hearst criticando al matador y Welles contra el zoo del editor, comienza la tensa relación entre estas grandes figuras. Así se inicia una idea, un personaje, alguien tenía que contar la historia negra del amarillista editor del New York Journal y ese sería Welles.

A los 24 años, el genio de Wisconsin, consiguió convencer a Hernan J. Mankiewick, hermano mayor del director de Eva al desnudo, para que fuese su coguionista. Con cierto miedo, por lo que implicaba atacar al magnate de la prensa sensacionalista, aceptó el trabajo y consiguieron el libreto que se llevaría el Óscar al Mejor Guión original en 1941. La RKO aceptó sacar adelante el proyecto, aunque el productor George Schaefer insistía en que debería rodar La guerra de los mundos.

Comienza a grabar antes de lo establecido, cuando debía hacer las pruebas de cámara ya llevaba dos escenas a positivar. Una película que tiene como director de fotografía a Gregg Toland, oscarizado por Cumbres Borrascosas, y que juega con los planos contrapicados para dar ese poder a Kane y una profundidad de campo que muestra la guerra entre personajes, llegando a romper el suelo para conseguir el plano perfecto.

Si hay algo que ha dejado en la memoria este film es “Rosebud”, la palabra que dice Kane antes de morir y que dará pie a la investigación de los periodistas de su periódico para conocer su significado. Welles quiso hacer un ataque directo en este sentido, ya que “Rosebud” era la manera que tenía Hearst de llamar al clítoris de su amante, la actriz, Marion Davies.

Sacando a la luz la personalidad del editor con sus continuas invenciones, la idea del "I make news", como hizo con la Guerra de Cuba, para continuar siendo el mayor empresario del sector. Las contrataciones de los mejores periodistas del momento, como fue el caso de Louella Parsosns, rival de Hedda Hopper, que adelantó a Hearst el contenido de la cinta y su gran similitud con su vida. Este afán por conseguir a los mejores le llevó a un enfrentamiento con Joseph Pulitzer.

La obsesión por la perfección de Welles le llevó a grabar más de 56 tomas de una misma escena, provocando que el presupuesto corriese peligro. Cuando se grabó la última escena, Hearst había movilizado a las grandes productoras de Hollywood para comprar todas las copias y quemar las pruebas que le mostraban como el demonio de la prensa. 

En 1999 la productora HBO decide llevar a cabo la película documental RKO 281, que cuenta todo lo que sucedió alrededor de este Ciudadano Kane. Una obra que contó con el apoyo incondicional de la crítica pero que, por culpa de las trabas de Hearst, no llegó de la misma manera a la audiencia. Quizá una de sus últimas maniobras fuese el evitar que Welles triunfase en los Óscar, recibiendo sólo 1 de las 9 nominaciones, desbancado por ¡Qué verde era mi valle!, menos recordada que Citizen Kane.

Aunque consiguiera que su productor de la RKO fuese despedido por continuar adelante con el proyecto Kane hasta el final, hay que reconocer que Orson Welles es uno de los maestros del cine con obras como El cuarto mandamiento o Sed de mal, última producción de RKO Pictures. La combinación de Ciudadano Kane y RKO 281 es una manera perfecta de conocer uno de los momentos clave en la historia del periodismo.


1 comentario:

Miguel A.M dijo...

A la larga fue Welles quien ganó de calle ;).

Muy buen post, saludos!

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