La chispa de la vida

Empezamos el año de cine con el maestro de las estampidas, Álex de la Iglesia. Cuando todavía tenemos en el recuerdo a esos payasos con machete, nos trae una película mediática.

Roberto es publicista y está en el paro, aunque se le está terminando. Necesita encontrar un trabajo, no puede vivir siempre de su gran idea, el eslogan 'La chispa de la vida' de Coca-Cola.

Una cosa lleva a la otra y termina en un teatro romano. Un escenario que da la vuelta a la historia. Roberto seguirá sin levantar cabeza, literalmente.

Un accidente que se convierte en la solución a sus problemas. El juego del morbo televisivo por el todo vale, una noticia que se expande a nivel internacional. ¿Qué pasaría si alguien se convierte en dueño de ese momento? Sabes que todo el mundo te está viendo, puedes venderles lo que quieras. Pero, ¿se le puede poner precio a la dignidad?

Esta película esconde más que muestra. Es cierto que está muy limitada en la cuestión temporal, pero también se siguen haciendo películas guerracivilescas y eso sí que está acotado en el tiempo. Lo que está claro es que si ese accidente pasase en la realidad, las reacciones serían idénticas. Estamos hartos de ver el negocio de ciertos medios con determinados temas, quizá por esto no sorprende en exceso lo que ocurre, estamos inmunizados.

José Mota es el sufrido Roberto y Salma Hayek se encarga de Luisa, su mujer. Una pareja inverosímil para muchos pero, ¿vamos a cuestionar con quién se acuesta cada uno hoy en día? Juan Luis Galiardo es la imagen de la corrupción política. Blanca Portillo se convierte en una directora de museo que solo vive por su trabajo. Fernando Tejero representa a Roberto y Carolina Bang lo entrevistará. Muchos nombres conocidos, algo habitual en el cine de de la Iglesia.


Opinión personal: soy un gran admirador de Álex de la Iglesia. Me parece un director que sabe lo que quiere y no le preocupa lo que se pueda decir después. Dicen que José Mota está exagerado por su deformación en la comedia. Ese personaje tiene un humor negro profundo, estoy seguro de que yo reaccionaría igual. Y ya que le han robado algunas nominaciones en los Goya a esta película, quizá por el exceso de Balada triste de trompeta, reivindico el de Actor Revelación para José Mota. Lo siento Salma, el personaje de Elena Anaya me sorprendió más.

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