Màscares (Máscaras)

El cine y el teatro no están muy alejados, con un documental es más sencillo unirlos. A través de Máscaras conoceremos el aprendizaje de un texto, la creación de una obra, la inmersión en un personaje.

Josep Maria Pou es el eje principal de todo. Comenzamos con el final de La Cabra, ganadora del Premio Max en 2007, para ir entrando despacio en Su seguro servidor, Orson Welles.

El creador de Ciudadano Kane tiene mucho por contar, pero aquí no lo veremos, ahora toca escuchar a Pou.

"En el teatro, cuando el mago hace desaparecer la paloma, nos preguntamos ¿cómo lo ha hecho? En el cine, la pregunta es ¿cómo lo hicieron? Esta diferencia de tiempo es la que diferencia el cine del teatro, el truco de la magia". Esta es una cita de la obra, algo que resume a la perfección lo que nos quiere enseñar. Welles dominaba el cine, pero nunca olvidó lo que pasaba sobre las tablas. Eso es magia y él estaba hipnotizado por Shakespeare.

Pou también tiene relación con el dramaturgo inglés, su pequeña obsesión con El rey Lear. Nos enseña, casi siempre sin darse cuenta, su método para absorber un personaje, su trabajo como actor. Sale de su  estrecho arquitecto en La Cabra para dominar a un Welles que juega a lo grande. Una obra que deja la mayor parte del peso en este personaje y que dota al actor de un gran poder sobre él. En ocasiones parece ser el director de la obra, pero ese es Esteve Riambau.

El mismo que dirige este documental junto a Elisabet Cabeza. Pou domina un estilo a la hora de interpretar, el texto debe salir por la boca sin pensarlo. Esto le obliga a leer y repasar la obra cientos de veces. Es el mismo método que tenía Concha Velasco en La vida por delante, dirigida por el protagonista de este documental, y que chocaba con la técnica de conocer primero al personaje de su joven compañero, Rubén de Eguía. Pou asegura que cuanto más mayor es el actor, mejor es su interpretación. Pero es entonces cuando falla la energía.


Opinión personal: una obra de visionado obligatorio si os gusta el teatro, si queréis conocerlo desde dentro. Se intuye el trabajo que conlleva poner en cartel una obra de teatro. El trabajo artístico y el técnico, cuando uno falla el otro lo sufre. El único problema que tiene este documental es que, cuando termine, querréis ir a ver la obra al teatro y eso ya no es posible. Si tuvisteis la suerte de verlo en su día, aquí tenéis una buena opción para completar la experiencia.

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