Periodismo y cine II: Los años 50

Kirk Douglas en El gran carnaval
Billy Wilder cerraba la década de los 40 con El crepúsculo de los dioses y abre la de los 50 con El gran carnaval. Ahora trae una obra más centrada en el periodismo, la historia de un reportero que mantiene atrapado a un hombre en una mina para alargar el éxito de su exclusiva. Una película que hace plantearse si todo vale por la noticia y que muestra el sufrimiento como un hecho noticioso porque es lo que solicitaba el público.

Un año después, en 1952, Richard Brooks presenta El cuarto poder. Humphrey Bogart es el editor del ‘New York Day’ e intenta salvarlo de la venta a una corrupta empresa competidora. Para evitar esta venta decide sacar a la luz los turbios asuntos de un importante jefe mafioso de la ciudad. El papel del periodista clásico que saca a la luz las informaciones peligrosas.

En 1953 aparece Audrey Hepburn en pantalla con Vacaciones en Roma. Ella es Ana, la joven princesa de un pequeño país centroeuropeo que detesta sus obligaciones y desea pasar inadvertida, y durante una visita a Roma se escapa de palacio para visitar la ciudad de incógnito. Así conoce a Joe, interpretado por Gregory Peck, un periodista americano que busca una exclusiva y finge desconocer su verdadera identidad. Aquí se muestra ese periodista que debe adecuarse a la situación para conseguir la información que busca.

Y de Roma a España para conocer dos películas que, a diferentes niveles, usan el periodismo o los medios de comunicación. En Historias de la radio de José Luis Sáenz de Heredia se muestra una radio menos informativa y más destinada al entretenimiento, una radio adaptada a la época franquista que vivía. Los concursos, la gimnasia y la asistencia del público a los estudios son esos elementos que se muestran y que han ido desapareciendo con la evolución del medio.

Escuela de periodismo de Jesús Pascual vuelve a traer a la mujer periodista. Narra a modo de reportaje las actividades de los periodistas españoles. Para ello se van relatando una serie de episodios sueltos de diverso carácter, que comprende casi todas las facetas que normalmente abarca el periodismo nacional, desde la deportiva hasta la crónica de sucesos. Intenta hacer una crítica al machismo, pero no termina de cuajar con el tiempo.

Una de las películas clave de esta época será Enséñame a querer de George Seaton, por lanzar el debate del periodismo aprendido en las escuelas oficiales frente al periodismo tradicional aprendido en las redacciones. ¿Quién es más periodista, el que lo ha estudiado o el que lo ha trabajado? ¿Un título crea a un periodista o es la personalidad la que crea al periodista?

Para cerrar esta década, en 1959 aparece Federico Fellini con una de sus obras maestras, La dolce vita. Una película que ha aportado elementos tanto a la historia del cine como del periodismo. La mítica escena del baño de Anita Ekberg en la Fontana di Trevi o la creación de la palabra “paparazzi” para referirse a los fotógrafos que la perseguían para conseguir las imágenes más provocadoras de la artista.

Marcello Rubini, interpretado por su homónimo Mastroianni, es un periodista en busca de celebridades, que se mueve con insatisfacción en las fiestas nocturnas que celebra la burguesía de la época. Cuando se entera de que Sylvia, una célebre diva del mundo del cine, llega a Roma, cree que ésta es una buena oportunidad para conseguir una gran noticia, y, en consecuencia, la perseguirá por las fiestas nocturnas de la ciudad. Un periodista pegado a la noticia.

2 comentarios:

Jon Burgoa Muñoz dijo...

Samu, espero la de los años 70 para ver a Billy Wilder y 'Primera plana'.

carlos javier nuñez vazquez dijo...

"El cuarto poder" fue un peliculón, pero me quedo con la de Audrey Hepburn. Un saludo PTB

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