Periodismo y cine VII: Del 2000 a la actualidad

En 2002 llega Chicago de Rob Marshall. Un musical sobre los crímenes pasionales, la cárcel y los escándalos públicos más sensacionalistas. Esto es el conocido como “jazz journalism” por originarse en los años 20 donde es la música jazz la que ambientaba las calles. En esta película podemos ver un gran número musical donde los periodistas se convierten en marionetas y publican los engaños del abogado protagonista. Fue esta manipulación en la prensa la que consolida al “jazz journalism” como una etapa oscura del periodismo.

La guerra vuelve en el año 2000 con Las flores de Harrison de Elie Chouraqui. Esta vez conoceremos la guerra de Yugoslavia. Una mujer decide ir a Bosnia a buscar a su marido, un reportero que se encontraba cubriendo la guerra y ha sido dado por muerto.

En El precio de la verdad, Billy Ray nos muestra el caso de Stephen Glass, periodista de renombre. Durante años engañó a editores, amigos y un equipo completo encargado de autentificar los contenidos publicados. La película se basa en un artículo de Buzz Bissinger publicado en septiembre de 1998 en ‘Vanity Fair’.

Clooney "behind the scenes"
Pero si alguien ha sabido explotar el tema periodístico en esta década, ese es George Clooney. En 2002 aparecía como director al cargo de Confesiones de una mente peligrosa. Una película sobre un productor de televisión que va ganando notoriedad, creando concursos innovadores y populares, al mismo tiempo que se dedica a ejecutar asesinatos para el gobierno de Estados Unidos. A medida que crecen los índices de audiencia, incorpora sus programas a su vida secreta.

Y en 2005 Clooney explota con Buenas noches, y buena suerte. El relato del pulso periodístico real que mantuvieron el famoso periodista de la CBS Edward R. Murrow y su productor Fred Friendly contra el senador McCarthy durante la famosa “caza de brujas”. Uun brillante alegato a favor del periodismo valiente y contra los excesos del poder formulados en nombre de la libertad.

Frost/Nixon
Ron Howard nos presenta El desafío: Frost contra Nixon en 2008. La película recrea la entrevista televisada entre David Frost y Richard Nixon, la única que concedió para contestar a preguntas acerca de su mandato y del escándalo Watergate que acabó con su presidencia. Narra también los sucesos de las semanas precedentes de negociaciones y maniobras entre los dos hombres y sus equipos, en las que se llegó a acuerdos y se revelaron secretos, hasta el momento cumbre en que ambos se sentaron ante la opinión pública.

Otro cruce de historias lo encontramos en Leones por corderos. El periodismo, la guerra y la política se mezclan en esta película de Robert Redford. El papel de la entrevistadora será para Meryl Streep que, aunque la película no es clave en esta época, siempre es digna de mención. Y con ella cambiamos de género periodístico.

Meryl, te queremos
Otro tipo de periodismo es el de moda. De esta temática tenemos dos grandes ejemplos en esta década. Desde la ficción tenemos El diablo viste de Prada de David Frankel. Basada en la novela de Lauren Weisberger, narra las vivencias de una joven recién licenciada en periodismo que llega a Nueva York dispuesta a trabajar y encuentra lugar en una revista de moda, 'Runway'. Pero sobrevivir al menos un año no será fácil, pues cada día su jefa, Miranda, la somete a auténticos desafíos. 

Este personaje está inspirada en Anna Wintour, editora jefe de la revista ‘Vogue’. En el documental The september Issue podemos ver el proceso de creación del ejemplar de septiembre de 2007, que con sus 840 páginas (la gran mayoría de ellas de publicidad) y casi 2,5 kg de peso, se convirtió en el ejemplar más grande en la historia de esta publicación.

En este estilo de películas ligeras, debo nombrar a una de las revelaciones del último año, Criadas y señoras (The Help). Emma Stone es Skeeter y quiere ser escritora, pero para conseguir esto pasará por el periodismo. A partir de entrevistas a las criadas de la época conseguirá una revolución racial y de clases. La película funcionó mejor en Estados Unidos que en España, es parte de su historia.

Para finalizar vamos a tratar algo más realista, desde el género documental, que es Page One, un año en 'The New York Times'. Aquí conoceremos la crisis que surge en el periódico estadounidense en estos últimos años, los avances de la tecnología y el papel de las corresponsalías. Un caso extraño porque vemos que al despedir a cientos de periodistas no se movilizan, se van orgullosos de haber trabajado en ‘The New York Times’. Quizá sea el orgullo americano o una ocultación de la verdad, lo que tengo claro es que me gustaría trabajar allí.

Periodismo y cine VI: Los años 90

Llegamos a los 90, una década que me permito abrir con otra anécdota. Ana Belén, la de “La puerta de Alcalá”, dirigiendo a Carmen Maura en Cómo ser mujer y no morir en el intento. Los problemas de una periodista, especializada en la información del Parlamento, para poder atender su trabajo profesional y al mismo tiempo su trabajo como ama de casa. Porque eso de la igualdad en el hogar no se había inventado todavía, permítaseme la ironía.

Para no salir del cine español vamos a hablar un poco de nuestro director por excelencia, Pedro Almodóvar. En 1995 nos presenta La Flor de mi secreto y enseña la redacción del periódico ‘El País’. Una escritora quiere alejarse de la literatura para ser crítica. Aquí se presenta el juego del anonimato y las debilidades de los críticos.

Almodóvar ha sido una fuente de ingresos para ‘El País’, la publicidad que les ha hecho en sus películas llega a ser casi descarada. Pero en su última película, La piel que habito, decidió que apareciese el periódico ‘La Vanguardia’. No hay una versión oficial sobre su decisión, pero en “el mundillo” se comenta que es por las duras críticas, muchas veces incomprensibles, que el manchego recibe de Carlos Boyero, crítico de ‘El País’.


El típico foco que explota y cae
Para conocer la producción de programas de televisión aparece El show de Truman de Peter Weir. Una cadena televisiva crea un programa en el que se sigue las veinticuatro horas al día la vida de Truman, interpretado por Jim Carrey, sin que él lo sepa. El programa es el número uno de audiencia y los espectadores están pegados al televisor todo el día. Puede que aquí encontremos un buen referente de los reality shows que llegarían al poco tiempo. Algo similar haría la película EDtv, aunque aquí el protagonista sabe dónde está metido.

Puestos a ampliar el anecdotario, hablemos de Newsies. Un musical de Disney, titulado La pandilla en España, que trata sobre los chicos vendedores de periódicos y su huelga de 1898 contra los titanes del periodismo William Randolph Hearst y Joseph Pulitzer. ¿Dónde está la anécdota? Pues en que la película estuvo nominada a 5 premios Razzies, ganando el de peor canción, y su actual adaptación teatral está nominada a 8 premios Tony. ¿Cuál es el problema? ¿El medio, la época, el público...?


La década de los 90 es una época complicada para el cine sobre periodismo, no hay grandes películas que destaquen. El papel del periodista suele ir a un segundo plano y si es protagonista parece exagerado, como ocurriría en la serie de televisión Periodistas estrenada en 1998. Porque el auténtico secreto de la serie era descubrir cómo conseguían sacar un periódico diario.

Periodismo y cine V: Los años 80

En 1983 Peter Weir nos trae El año que vivimos peligrosamente. Una película donde un periodista australiano, encarnado por Mel Gibson, que cubre en Indonesia la explosiva situación que vive el país, conoce a un fotógrafo nativo que le introduce en el mundo y la cultura indonesia mientras el país se debate entre la revolución comunista o la dictadura militar. Las relaciones de la prensa con sus fuentes y la información de primera mano.


Un año después conoceríamos otro tipo de guerra con Los gritos del silencio de Roland Joffé, la de Camboya. En los años 70, un reportero se hace amigo de su intérprete camboyano. Son testigos de la toma de la capital por las tropas del Khmer Rojo y el abandono del país de la población extranjera. El periodista en la trinchera.

Réflex y granadas, armas diferentes
Pero si hablamos de guerras no podemos olvidarnos de La chaqueta metálica y del maestro Stanley Kubrick. Aunque la mayoría de la gente solo recuerda la primera parte de la película, la del entrenamiento militar, es en la segunda parte donde conoceremos un periodismo de campaña que narrará el día a día del avance militar en la guerra de Vietnam.

Y una trama de corrupción diferente surge en España con Demasiado para Gálvez de Antonio Gonzalo. Aquí se cuenta la aventura de un periodista al que se le encarga una investigación de rutina sobre un holding empresarial y destapa una trama de intereses y sobornos. Lo que parecía ser algo rutinario se convierte en una exclusiva.

Tootsie fuera de cámara
Otra de las anécdotas de esta década es ver a Danny DeVito como director con El juego de las audiencias. Una película al estilo de Network, pero mucho más sobria, que trata el tema de las audiencias de televisión y de conseguir que un programa basura consiga atraer al mayor número de telespectadores. Algo demasiado común en la actualidad. Y dentro del género televisivo esa década conoceremos a Tootsie. Sidney Pollack dirige a Dustin Hoffman vestido de mujer. Es este personaje el que le dará reconocimiento televisivo y Tootsie se convierte en una estrella mediática.

Para cerrar los años 80 vamos a volver al periodismo radiofónico de la mano de Woody Allen y sus Días de radio. Estamos en los años 40, la era dorada de la radio, y los peculiares miembros de una familia trabajadora de Nueva York viven con el receptor permanentemente encendido. La música, los seriales lacrimógenos, las historias de superhéroes, los concursos, las crónicas de la alta sociedad y las leyendas sobre estrellas deportivas les sirven para ser un poco menos infelices y crean un anecdotario nostálgico de una época irrepetible. La radio como compañía.

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